Superstición
Haarlem, lunes 12 de octubre de 2026 • Día 113
Siempre he pensado que la religión no es más que una forma sofisticada de superstición, pero superstición a fin de cuentas. En tiempos más primitivos era más evidente, pues en culturas politeístas como la antigua Grecia veían señales de los dioses en fenómenos naturales para los que hoy en día tenemos una explicación científica.
En vísperas de la expedición a Sicilia, los atenienses, por lo visto, recibieron más mensajes de los dioses de lo habitual. Qué casualidad. El Alcibíades de Pfeijffer se muestra escéptico y explica con lucidez admirable el mecanismo de la superstición religiosa:
En vista de la importancia y las dimensiones de la empresa, el pueblo empezó a dar por sentado que algo tendrían que decir al respecto las fuerzas sobrenaturales. Se habrían llevado una gran decepción si los dioses hubieran bostezado con indiferencia ante aquella operación de proporciones históricas. La gente escrutaba ansiosa el cielo y la tierra en busca de indicios, y los dioses tienden a manifestar su voluntad a aquellos que anhelan recibir señales, pues quien teme o cree que los dioses tienen motivos para dar a conocer sus planes, acabará viendo mensajes en el vuelo de un pájaro o el cambio de dirección del viento.
Gonzalo Fernández Gómez