Fidias
La Alberca, martes 25 de agosto de 2026 • Día 65
Ayer me preguntaba cuál era la mejor forma de aprovechar el tiempo aquí, en La Abadía de los Templarios, y la respuesta es que tal vez lo más sensato sea relajarse y aceptar que durante unas vacaciones de este tipo poco trabajo de fundamento se puede sacar adelante.
Bastante hago escribiendo esta entrada del diario, cuya finalidad es, fundamentalmente, recordar que estoy metido en un proyecto mastodóntico que no debo perder de vista ni un solo día.
Hoy ha hecho un tiempo razonable, aunque no lo bastante cálido como para bañarnos. Michele y yo hemos dado un paseo por el monte y, después de la comida y el bajón de la siesta, nos hemos ido con casi todo el grupo a La Alberca.
No obstante, y aunque a salto de mata, sigo leyendo a René Kraus. Parece ser que Fidias era un mangante. En Alcibíades, Pfeijffer sólo muestra la cara buena de Fidias, la del genio que concibió el Partenón y coordinó las obras. Pero Kraus, supongo que a través de Plutarco, hace especial hincapié en el Fidias corrupto, acusado de extraviar gran parte del oro destinado a la estatua de Atenea que había originalmente en el interior del Partenón y que Pfeijffer describe en su novela con un panegírico exaltado (del cual, por cierto, ya tengo un borrador que sospecho me va a producir aún muchos quebraderos de cabeza). Que Fidias fuera un chorizo parece bastante plausible. Pero parece ser que, si dejamos pasar el tiempo suficiente, los genios acaban siendo recordados únicamente por sus genialidades, nunca por sus abusos. Esa es mi reflexión del día.
Mañana, si nada lo impide, vamos a hacer la tradicional ascensión a la Peña de Francia.
Gonzalo Fernández Gómez