Cien días
Haarlem, martes 29 de septiembre de 2026 • Día 100
Hoy se cumplen exactamente cien días desde que me propuse la insensatez de escribir un diario sobre el proyecto Alcibíades, con el requisito autoimpuesto de no dejar pasar un sólo día hasta que termine la traducción.
Como consecuencia de ello, parece ser que soy el autor de Offprint que publica con mayor frecuencia, lo cual todavía no sé si es algo de lo que estar orgulloso.
Se da la circunstancia, además, de que los tres últimos meses me he movido mucho más de lo habitual. Quien no me conozca, podría llevarse la falsa impresión de que no hago más que viajar. He hecho cuentas y, en los cien días que van de diario he estado en doce ciudades y cinco países distintos (Bélgica, Holanda, España, Inglaterra y Escocia). He creado un gráfico de barras, porque la verdad es que queda muy bonito. Salvo los treinta y siete días de Amberes, que fueron casi sin excepción de trabajo, la verdad es que no he parado. En casa (Haarlem) he estado sólo veintiún días, pero en periodos muy cortos entre un viaje y otro, por lo que las estancias casi siempre han sido más para resolver marrones que para trabajar. Y los días de Ciudad Rodrigo, que en teoría eran para trabajar, también fueron accidentados y con dos viajes entre medias.

Es un milagro que no haya perdido el hilo de Alcibíades y que, a pesar de los pesares, haya sacado bastante trabajo adelante en este periodo.
A partir de ahora ya no me voy a mover de casa hasta el 21 de diciembre, por lo que dispongo de unas doce semanas seguidas que deberían ser productivas.
Hoy he seguido organizando mi habitación de trabajo. En Inglaterra y Escocia compré un montón de libros, lo cual no supondría problema alguno si no fuera porque el espacio en casa es limitado y cada vez que entra un libro tiene que salir otro. Cuando llega una pila nueva, hay que reorganizar las estanterías y sacrificar algún que otro volumen. Muchos libros son vendibles en Vinted, otros son carne de contenedor de reciclaje y los libros de consulta basta con escanearlos para tener una copia en PDF antes de deshacerme de ellos. Todo eso lleva tiempo y es, en gran medida, lo que he estado haciendo hoy.
Mañana tenemos una fiesta en Amsterdam por el 25 aniversario del ELV (Expertisecentrum Literair Vertalen, más o menos «Centro de conocimientos especializados en traducción literaria»). Michele va a dar una charla sobre sus veinticinco años en la profesión.
Sólo llevamos dos días en casa, pero ya empiezan a aparecer las rutinas que tarde o temprano acabarán conduciendo a la productividad.
Gonzalo Fernández Gómez