100% humano
Haarlem, lunes 5 de octubre de 2026 • Día 106
Hacia las tres de la tarde he terminado de construir el índice onomástico de Alcibíades. A continuación, he tendido una lavadora, he salido a hacer algo de compra y me he sentado a comer con la radio puesta. Una de las noticias que han dado es que, según los resultados de cierto estudio, casi un tercio de los artículos publicados en De Volkskrant están generados por IA, lo cual, por cierto, es extensible también a los demás grandes periódicos del país.
Después de dar la noticia, han entrevistado a tres responsables de tres periódicos nacionales y lo primero que han comentado es que ya hay una herramienta fiable para detectar textos escritos por IA, cosa que yo no sabía. Se llama Pangram. A partir de ahí me he desconectado un poco de la entrevista porque me he puesto a comprobar la efectividad de la herramienta en cuestión, y parece funcionar. Al menos, todas las entradas de mi diario obtienen como resultado «Texto escrito al 100% por un ser humano», de lo cual doy fe.
Porque, efectivamente, todo lo que aparece en este diario, para bien o para mal, es y será el fruto de mi ensalada mental. Aquí no habrá nunca ni una palabra generada por una máquina, ni siquiera una idea. Pues, más allá de la problemática cuestión ética de la IA —que bastaría ya de por sí para desechar su uso—, es que no le veo el sentido a «escribir» con ayuda de una máquina. A nadie en su sano juicio se le ocurriría hacer una ruta de senderismo subido a un Segway, porque el objetivo es precisamente andar. Del mismo modo, el objetivo de escribir es pensar por uno mismo y producir frases más o menos legibles que desarrollen un pensamiento de la forma más clara posible, por lo que sería absurdo subcontratar a una máquina para que piense por ti.
Gonzalo Fernández Gómez