Desbarajuste
Haarlem, sábado 7 de noviembre de 2026 • Día 139
Ayer, después de la presentación del nuevo ensayo de Frank Westerman, fuimos a celebrarlo a un restaurante kurdo. Estaba todo buenísimo y la conversación fue muy animada. El único problema es que, entre pitos y flautas, cuando llegué a casa eran casi las doce y cuando por fin me metí en la cama y apagué la luz eran ya más de la una. Pasados los cincuenta, acostarte casi tres horas más tarde de lo habitual con decenas de conversaciones aún resonando en la cabeza, significa levantarse al día siguiente con resaca, aunque no hayas bebido ni una gota de alcohol, como fue mi caso ayer y como suele serlo casi siempre.
El desbarajuste del reloj biológico se paga con un persistente dolor de cabeza y una sensación de embotamiento generalizado que se traduce en una notoria pérdida temporal de capacidad de concentración. A pesar de todo, he trabajado un poco en el Libro VI, por no perder demasiado el hilo, pero en vista de mi estado mental he dedicado el día sobre todo a pequeñas tareas domésticas. Ah… y en salir a comprar unas cuantas cosas para hacer mañana una paella.
Gonzalo Fernández Gómez