15 JUL 2026

Madrigueras

Amberes, miércoles 15 de julio de 2026 • Día 24



Hoy, a la hora del almuerzo, Jon me ha contado que se ha pasado toda la mañana metido en una madriguera como la de Lewis Carroll, una de esas en las que tanto nos gusta meternos a los traductores y de las que a veces es tan difícil salir.

Jon y yo somos aquí doblemente extranjeros. Los dos llevamos más de veinticinco años viviendo en Holanda, por lo que, cuando venimos a Flandes, traemos con nosotros a cuestas la extranjería de nuestro país de origen (respectivamente Estados Unidos y España) y la del país donde hemos elegido vivir (Holanda), lo cual quiere decir que hay muchas cosas de Flandes que no sabemos. Costumbres, rituales, cuestiones culturales... una fuente inagotable de pequeños secretos que nunca dejamos de descubrir y nos motivan a mantener los ojos siempre bien abiertos.

En el libro que está traduciendo Jon, una novela con alto contenido autobiográfico de un autor flamenco, el protagonista relata su primera comunión. Para Jon, dado su origen ajeno a todo lo relacionado con el catolicismo, el concepto de comunión es ya de por sí marciano. Yo algo sé, porque a fin de cuentas recibí una educación católica, aunque más bien poco.

Flandes, incluyendo el Brabante holandés, es mayoritariamente católico. De los grandes ríos para arriba, que es donde vivimos los dos, Holanda es principalmente protestante, por lo que sólo aquí, en Flandes, vemos a veces grupos de niños emperifollados celebrando una comunión.

Lo que ninguno de los dos sabíamos, sin embargo —y esa es la madriguera en la que ha estado metido Jon esta mañana—, es que, según la tradición, el niño o niña que comulga por primera vez recibe una tarta con un enorme cordero de helado encima. Dentro del cordero hay un tubo de algún tipo de material comestible relleno de sirope rojo (mermelada de frambuesa, o lo que sea). La tradición prescribe que el niño o la niña de turno le corte el cuello al cordero con un cuchillo de carnicero. Al hacerlo, la falsa sangre se derrama sobre el helado para darle realismo a la escena bíblica.

Yo todavía no doy crédito.

En cuanto a Alcibíades, todo bien. Estoy en plena batalla de Pilos.

Gonzalo Fernández Gómez

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