El trabajo de leer
Amberes, jueves 16 de julio de 2026 • Día 25
Día de mercado en Dageraadplaats. Hemos comprado fruta en abundancia para el fin de semana y hemos hablado de tecnoligarquía y traducción, que, obviamente, es siempre el tema estrella en la Casa del Traductor.
¿Debe leer un traductor la novela o ensayo que va a traducir antes de empezar a traducir? Jon y yo estamos convencidos de que sí, pero hemos comentado varios ejemplos muy llamativos de colegas que opinan lo contrario.
Es más, Jon y yo creemos que hay que leer el libro dos veces. Una como lector y otra como traductor, esta segunda tal vez parcialmente, a medida que se va traduciendo.
La discusión es larga y trasciende el objetivo de este diario, pero, de forma muy resumida, digamos que un traductor no traduce palabras, sino textos. Un texto es una unidad más o menos homogénea de ideas e imágenes con cierto nivel de cohesión interna y vínculos entre sus partes. Conocer esos vínculos de antemano es esencial para resolver problemas de traducción. La clave para la traducción de un término ambiguo en el capítulo 1 podría encontrarse en el capítulo 8. Si no tienes esa información en el momento de traducir, luego siempre tendrás que volver para atrás, con el riesgo de que se te escapen detalles esenciales.
¿Debe corregir un traductor una anacronía presumiblemente no intencionada del autor? Yo creo que sí, Jon cree que no.
Y así nos pasamos todo el día.
La flota ateniense tiene atrapado a un cuerpo de élite espartano en la pequeña isla de Esfacteria. Esparta ha pedido una tregua para enviar una delegación a Atenas a negociar las condiciones de la rendición. Alcibíades todavía es muy joven y tiene la cabeza llena de pájaros.
Gonzalo Fernández Gómez