30 JUL 2026

Los caballos de Alcibíades

Amberes, jueves 30 de julio de 2026 • Día 39



Hoy he trabajado sólo media jornada, porque mañana se va Jon y hemos ido a comer a un sitio especial a modo de despedida. Las pocas horas que he trabajado he estado enfangado con una escena de media página. ¿Por qué?

El capítulo 6 del Libro III empieza con una visita de Alcibíades a la finca de Sófocles, donde examina a un potro potencialmente interesante para su cuadra de caballos de carreras de cuádrigas. Esa es la escena en cuestión, que a duras penas pasa de media página. Alcibíades describe el caballo y lo evalúa en función de criterios de la época.

La fuente de Pfeijffer para dichos criterios es un breve texto de Jenofonte titulado De la equitación (Περὶ ἱππικῆς). Yo no sé nada de caballos de guerra o de carreras, y tampoco sé griego, por lo que la terminología que utiliza Pfeijffer me resulta marciana y sería muy fácil meter la pata.

Por suerte, he descubierto que Pfeijffer no debe de saber tampoco mucho de caballos y, para no columpiarse, se ciñe a la terminología de una traducción de Jenofonte al neerlandés firmada por un tal C. A. van Woelderen, publicada además en 1925, lo cual le da al texto una pátina de arcaicismo que le viene muy bien.

Mi trabajo consiste en buscar los términos utilizados por Pfeijffer en la traducción al neerlandés de Jerofonte y compararlos con la edición en español de la Biblioteca Clásica de Gredos, coordinada por Carlos García Gual. Tal vez suene muy sencillo, pero es una tarea de auténtico encaje de bolillos. Un texto griego de hace más de dos mil años traducido a dos idiomas distintos en épocas distintas da lugar a dos traducciones con diferencias sintácticas muy notables, por no hablar de la amplitud de los campos semánticos tanto del original como de las lenguas de llegada, lo cual da lugar a grandes desplazamientos léxicos.

Por ejemplo, en el texto neerlandés, el traductor de Jenofonte utiliza el término broek (pantalón) para referirse a una parte del cuerpo del caballo. Al principio he pensado que tenía que haber alguna acepción de broek relacionada con la anatomía del caballo, pero los diccionarios históricos no ofrecen ningún resultado ni remotamente alusivo al caballo. Sólo hay dos posibilidades: el traductor neerlandés utilizó un término dialectal que no está registrado en los diccionarios históricos, o bien no sabía mucho de caballos y utilizó el término «pantalón» porque le resultaba lo bastante gráfico.

Tras comparar las dos traducciones de Jenofonte línea a línea, he descubierto que donde el neerlandés dice broek (pantalón), el castellano dice «muslos», aunque se refiere a las ancas. Tal vez el traductor no quería repetir «ancas», término que ya había utilizado varias veces en el texto. Problema resuelto.

Puede parecer sencillo. Incluso puede que alguien piense que la equivalencia entre broek y muslos era obvia. Pero ahí es justo donde uno se puede dar un castañazo fácilmente con terminología especializada. Esas cosas hay que comprobarlas.

Los traductores literarios resolvemos cientos de pequeños puzles como este a lo largo de una novela. En eso consiste una parte importante de nuestro trabajo. Pero no es, ni mucho menos, el único factor que influye en la calidad del producto final. Ni tampoco el más importante, al menos en mi opinión.

Gonzalo Fernández Gómez

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