La paradoja del médico y el pastelero
Ciudad Rodrigo, jueves 10 de septiembre de 2026 • Día 81
Sócrates dijo muchas cosas sabias en su vida, qué duda cabe, aunque también alguna que otra tontería. Entre las grandes lecciones que dejó para la posteridad, una de mis historias favoritas es la paradoja del médico y el pastelero. De forma muy resumida, lo que viene a decir es que, cuanto más alto es tu nivel de conocimientos, menor es tu capacidad de persuasión. Sócrates ejemplificó su paradoja con un supuesto debate entre un médico y un pastelero ante un jurado formado por niños. El médico representa al filósofo y propone soluciones complejas e incluso dolorosas que requieren sacrificios personales. El pastelero representa al retórico —que en tiempos de Sócrates equivale al político, y más en concreto al demagogo o populista—, el cual propone soluciones fáciles, atractivas y apetecibles en forma de pasteles y otras delicias edulcoradas. Los niños, obviamente, representan al pueblo, y no hace falta decir cuál de las dos propuestas van a elegir.
Esta historia suele esgrimirse para explicar el desinterés de Sócrates por la política, donde, en su condición de médico (filósofo), siempre iba a salir perdiendo, e incluso como uno de los motivos de su negativa a defenderse de la demanda de pena de muerte que le acabó costando la vida.
La fuente de la alegoría es el Gorgias de Platón.
Gonzalo Fernández Gómez