Zasca
Haarlem, miércoles 7 de octubre de 2026 • Día 108

En el verano del año 416 a. de C., Atenas invadió y sometió a la isla de Melos (hoy conocida como Milo), presumiblemente por iniciativa de Alcibíades. Pero antes de la invasión, según el relato novelado de Pfeijffer, tuvo lugar una interesantísima conversación entre Alcibíades y una delegación melia. El diálogo, al más puro estilo pfeijfferiano, trata temas como la justicia y la esperanza desde una perspectiva que podría denominarse filosófica, todo ello trenzado entre cuestiones estratégicas, políticas y militares de la guerra del Peloponeso.
En cuanto al concepto de justicia, me agrada especialmente el zasca de la delegación melia a Alcibíades cuando éste apela a la ley del más fuerte.
En aras de la concisión, digamos que los melios acusan a Atenas de erigirse como jueces de un proceso que sólo tiene dos resultados posibles para ellos: o bien se someten a las exigencias de Atenas y renuncian a su independencia, o bien aceptan las terribles consecuencias de una invasión a la que no pueden hacer frente.
Confrontado con esa acusación, Alcibíades dice:
En este contexto es irrelevante lo que pueda ser justo o injusto. La justicia sólo tiene cabida entre iguales. En la situación actual rige otra verdad. En concreto, que el fuerte hace lo que quiere y el débil padece lo que le toque padecer.
A lo cual, el portavoz melio responde:
Si nos vais a denegar el derecho a hablar de justicia, permitidnos entonces hablar en términos de conveniencia y manifestar nuestra opinión de que no sería conveniente para vuestros intereses situaros por encima de la justicia, pues llegará el día en que caiga vuestro imperio y, ese día, cuando toda la Hélade quiera saldar cuentas con vosotros, podríais lamentar haberos negado la posibilidad de apelar a la justicia.
Zasca.
Gonzalo Fernández Gómez