25 JUN 2026

Cronolectos y anacronías

Amberes, jueves 25 de junio de 2026 • Día 4



Alcibíades es una novela escrita en forma de supuesta autobiografía. Poco antes de morir —aunque él aún no sabe que tiene los días contados—, mientras espera en un pueblo de Frigia la ocasión de entrevistarse con el gran rey persa para solicitar su ayuda en la guerra contra Esparta, Alcibíades se dirige al pueblo de Atenas mediante un largo escrito en el que rinde cuentas por las muchas decisiones controvertidas que ha tomado a lo largo de su vida.

El texto, por tanto, está fechado en el año 404 a. C., lo cual —se me ocurre ahora de pronto— ofrece una ocasión muy interesante de explorar el concepto de cronolecto, del que ha hablado mucho y con muy buen criterio, por ejemplo, la traductora @nuriamolines.bsky.social

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Vaya por delante que lo que viene a continuación no es más que una reflexión rápida, formulada a bote pronto, sin haber profundizado en la cuestión, pero en un caso como el que me ocupa sería absurda la simple pretensión de traducir la novela en el lenguaje de la época, por la sencilla razón de que la lengua española o castellana ni siquiera existía en tiempos de Alcibíades. En el mejor de los casos podría hacerse un intento de utilizar el mayor número posible de términos de raíz griega que le den a la voz de Alcibíades cierto contexto temporal, pero incluso eso se me antoja como una estrategia difícilmente sostenible en la práctica. En la mayoría de los casos es inevitable utilizar términos latinos que no existían en la Grecia clásica.

Sin embargo, todo lo anterior no quita que el concepto de cronolecto sea también relevante en un texto escrito —o supuestamente escrito, como en este caso— antes de que existiera nuestra lengua. Sería inadecuado, por ejemplo, utilizar términos procedentes de la historiografía moderna como Liga de Delos y Liga del Peloponeso. Todavía no sé cómo llamaban los griegos de la época de Alcibíades a esas alianzas, pero desde luego, esas denominaciones no existían. Supongo que hablarían de alianza ateniense, confederación espartana o combinaciones similares, y desde luego, conceptualmente en minúsculas, sin esas mayúsculas que les dan a los pactos una oficialidad institucional de la que carecían en aquella época.

Por otro lado, relacionadas con el concepto de cronolecto, están las anacronías. No hace falta explicar el anacronismo que supondría, por ejemplo, que Alcibíades utilizara metáforas como «más rápido que un cohete» o «matar dos pájaros de un tiro».

Este tipo de gazapos, que los lectores se apresuran a señalar cuando se trata de una traducción, también los cometen muchas veces los autores. Y en eso, seas autor o traductor, creo que hay que ser muy consecuente. En una película de romanos, los extras no pueden llevar reloj.

Hace calor. Mucho calor.

Y seguimos sin gas.

Gonzalo Fernández Gómez

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