Primer paréntesis
Amberes, viernes 26 de junio de 2026 • Día 5
Hoy he tenido que abrir el primero de los muchos paréntesis que, inevitablemente, tendré que abrir en el largo proyecto de traducción de Alcibíades.
Me he trasladado temporalmente a un hotel junto a la estación central de Amberes para las Jornadas de Traducción del Letterenfonds y Literatuur Vlaanderen, que ya mencioné el otro día.
Anne-Sophie Ghyselen, de la Universidad de Gante, ha hablado de variedad dialectal del neerlandés y de estrategias de traducción relacionadas con esa cuestión. En los talleres se ha hablado también mucho de la máquina regurgitadora de textos, casi un monotema desde hace años, aunque he notado cierto cambio de tendencia en los discursos sobre el tema. Observo menos miedo y más actitudes combativas. Entre las muchas cosas que se han dicho, me quedo con esto que ha escrito alguien en un A3 durante una sesión de brainstorming:
De (menselijke) stem van de vertaler is onvolmaakt, maar precies daarin ligt de schoonheid.
«La voz (humana) del traductor es imperfecta, pero es ahí, precisamente, donde reside la belleza».
Mi amiga Chiara Nardo, traductora italiana, ha recibido el Vertaaltalentprijs 2026 (algo así como «premio al talento en traducción literaria 2026).

Foto: Vicky Bogaert
Por lo demás, el hecho de que hoy no haya trabajado en Alcibíades no significa que no haya pensado en él. Desde que retomé el proyecto me acompaña a todas partes y sospecho que así será durante mucho tiempo.
No sé si seguimos sin gas en la Casa del Traductor y, la verdad, en este momento me da exactamente igual. En el hotel me puedo duchar a placer.
Gonzalo Fernández Gómez