Esperando la tormenta
Amberes, sábado 27 de junio de 2026 • Día 6
Acaba de clausurarse la edición 2026 de las tradicionales Jornadas de Traducción del Letterenfonds y Literatuur Vlaanderen, las primeras que se celebran en Amberes. Son las 20:52 y tengo el cerebro fundido por el calor. La tormenta que nos habían prometido para esta tarde ha pasado de largo por la costa y la bolsa de aire tórrido e irrespirable de los últimos días sigue plantada como un saco de cemento encima de Amberes.
Hoy, entre las sesiones del programa, he asistido a una charla sobre una interpretación de La gaviota de Chéjov en lengua de signos de Flandes. No una representación con intérprete para sordomudos ni una función para sordomudos, sino un montaje completo en lengua de signos (con sobretítulos para los que no conocemos ese lenguaje). Fascinante en todos los sentidos. La traducción de un texto a lengua de signos es un mundo en sí mismo.
También he participado en un coloquio sobre teoría decolonial aplicada a la traducción literaria.
Por lo demás, he hablado largo y tendido con Goedele De Sterck sobre mi proyecto de traducción de Alcibíades, y más en concreto sobre el posible efecto de lo que he absorbido estos dos días en mi estrategia de traducción.
El mejor momento de las jornadas fue sin duda la breve actuación que ofreció ayer Danny Guinan, músico y traductor irlandés con un sentido del humor delicioso. Su interpretación de un tema de @spinvis.bsky.social traducido al inglés por un equipo de traductores fue un momento de piel de gallina.
Desde que abrí este paréntesis forzoso en el proyecto de Alcibíades, la única actividad que he hecho relacionada con el tema es leer a salto de mata el Alcibíades de Jacqueline de Romilly, una versión muy distinta de la de Pfeijffer. El libro de Romilly es un análisis historiográfico de las fuentes existentes sobre la vida de Alcibíades, mientras que Pfeijffer, basándose en las mismas fuentes, traza un perfil psicológico muy interesante —y yo diría que plausible— del famoso personaje.
Mañana tengo que abrir un paréntesis dentro del paréntesis en el que me encuentro para ir a casa a resolver una serie de asuntos domésticos imprevistos. La idea es volver a la Casa del Traductor el jueves para seguir con el trabajo.
El asunto del gas sigue igual. En el norte de Europa dicen que los españoles lo dejan todo para mañana. Aquí lo dejan todo para el lunes. Y si el lunes no aparece nadie, la resolución del problema se aplaza de nuevo hasta el siguiente lunes. Mi nuevo compañero en la Casa del Traductor es el legendario traductor australiano @davidcolmer.bsky.social. Mientras yo no esté en Amberes, será él quien se tenga que comer el marrón de la caldera, si es que el fontanero o alguien se digna a pasarse por aquí mañana.

En la foto: una cita de George Steiner traducida al neerlandés por Peter Bergsma en una postal del ELV distribuida durante las Jornadas de Traducción 2026.
Gonzalo Fernández Gómez