Agua caliente
Amberes, martes 7 de julio de 2026 • Día 16
Se acabaron las duchas de agua fría. Ya tenemos agua caliente en la Casa del Traductor, aunque bien es cierto que con una caldera eléctrica de cien litros, como en la prehistoria. En teoría da para dos duchas y aquí sólo estamos dos personas, de modo que debería ser suficiente, pero cuando se vacía el depósito hay que esperar tres o cuatro horas a que se llene de nuevo, lo cual podría ser un inconveniente si a media jornada, por ejemplo, subo al gimnasio y después de hacer ejercicio me quiero dar una segunda ducha.
Hoy he vuelto al tajo, pero con muchas interrupciones por la instalación de la caldera y la llegada de mi nuevo compañero en la Casa del Traductor, el americano Jonathan Reeder, que es un encanto de hombre pero habla por los codos como yo y nos enzarzamos en conversaciones interminables.
Los nombres de los demos (o distritos) atenienses del siglo V a. C. son un rompecabezas, porque Pfeijffer no siempre utiliza una transliteración ortodoxa y primero tengo que encontrar la denominación griega exacta para, desde ahí, buscar la transliteración al castellano.
Por ejemplo:
Estoy elaborando tablas con distintas categorías de nombres griegos para luego poder comprobar que todos cumplen las normas de transliteración al uso, normas que en este momento he de admitir que desconozco, porque nunca he estudiado griego.
Pero eso es lo que tiene el trabajo de traducción. Vas aprendiendo de todo sobre la marcha.
Gonzalo Fernández Gómez