28 JUL 2026

Lotería

Amberes, martes 28 de julio de 2026 • Día 37



Esta mañana me he metido yo solito en otra madriguera de Alice.

Buscando palabras del campo semántico de «urna», me he acordado de un cacharro que vi el pasado diciembre en el ágora de Atenas, un bloque de piedra con ranuras que servía para elegir al azar a los ciudadanos que habían de ocupar ciertos cargos públicos.

Consultando mis notas, he recordado que se llamaba kleroterion (κληρωτήριον). Tengo una foto que hice yo mismo en el museo del ágora:

He tratado de profundizar un poco en el asunto, pero el caso es que la información que he encontrado no me ha servido para nada, porque este objeto ni siquiera aparece en la novela y no tengo ninguna excusa para meterlo con calzador. No obstante, me he quedado un buen rato dándole vueltas al tema, pues sigo sin entender cómo demonios funcionaba este invento para seleccionar aleatoriamente personas de un censo —tenía que ser, en cualquier caso, un mecanismo muy ingenioso—, y mirando la palabra griega, de repente he creído encontrar una etimología interesante.

Cuando he visto el plural kleroteria, mi ignorancia del griego me ha llevado a vislumbrar ahí la raíz de nuestro vocablo «lotería». Dado que la función del kleroterion era, precisamente, elegir cargos por sorteo, he tenido que reprimir un «eureka» de satisfacción por el hallazgo etimológico.

Pero un vistazo rápido al lema «lotería» en el DRAE me ha sacado del ensueño. «Lotería» viene del francés loterie y este, a su vez... ¡del neerlandés loterij!, cuya raíz es lot, es decir, «lote», en el sentido de boleto para participar en un sorteo.

Mi gozo en un pozo.

Kleroterion y «lotería» comparten el campo semántico de «sorteo» y «azar», pero su parecido fonético es puramente casual. Son términos que proceden de familias lingüísticas completamente distintas.

Gonzalo Fernández Gómez

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