24 OCT 2026

El síndrome del impostor

Haarlem, sábado 24 de octubre de 2026 • Día 125

Gonzalo Fernández Gómez
@gonzalofergo.com


Acabo de terminar el borrador del discurso de Alcibíades ante el rey, los éforos y el Consejo de Ancianos de Esparta —nueve páginas enteras que son al mismo tiempo un resumen de todo lo ocurrido hasta ahora, un lúcido análisis de los mecanismos del populismo y un ejercicio de equilibrio en la cuerda floja de Alcibíades, que engaña tanto a Esparta como a Atenas mientras trata de hacerles creer a los representantes de una y otra ciudad que a quien engaña es a los otros—, y he de decir que he entrado en una fase en la que todo lo que traduzco me suena fatal, resulta acartonado y falto de naturalidad, lo cual no sólo me preocupa, sino que también me atormenta.

Sé por experiencia que esto no es más que una de las fases por las que se pasa cuando se traduce una novela —especialmente una tan larga como ésta—, y que luego, en la fase de revisión, la cosa nunca resulta ser para tanto. Pero eso no quita que la sensación sea real. Tal vez podría llamarse el síndrome del impostor, esa impresión que se tiene a veces de que, aunque sabes que estás más que cualificado para hacer lo que haces, en algún lugar de tu cerebro hay una voz tocándote las pelotas con el cuento de que eres un impostor.

Gonzalo Fernández Gómez

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